Liam Gallagher en el DirecTV: Arena con garganta

Liam Gallagher en el DirecTV: Arena con garganta

En el primer sideshow del festival, el miércoles por la noche, el menor de la familia ex Oasis dio un recital para el olvido, en el que arruinó todo lo que se le puso frente al micrófono.

Hernán Firpo

Hernán Firpo

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Igual, gracias, porque todavía queda la ilusión de que el rock puede descomprimir la monotonía burocrática y sin progresión de un ritmo llamado reguetón. Estamos acá por eso y porque pensamos que si el rock y el pop son la resistencia, Liam Gallagher -además de ser la leyenda que es se transformará en la esperanza de un sonido que desapareció de las radios y fue muy mal tratado por los millennials (o como se escriba). Pero todo esto va en nombre del aguante que la gente le hizo al menor de los Gallagher en una noche para el olvido, donde cantó peor que el de Kapanga y arruinó todo lo que se le puso frente al micrófono, empezando por su magnífico álbum solista.

Liam Gallagher y el micrófono. Una sociedad empeñada en destruir grandes canciones. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

Liam Gallagher y el micrófono. Una sociedad empeñada en destruir grandes canciones. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

“Lo siento, estoy mal de la garganta”. Dijo algo así y agradeció más que el agradecido de Bono, de U2. Miles de gracias y disculpas. Nunca antes se lo vio tan jodidamente británico. Había mucha gente, se ve, necesitando estar en un recital de Liam, quizás para escapar del propio idioma cantado como nunca antes (y como si fuera un largo chisme de identificación cero). Lleno de cuarentones y treintañeros, lleno de remeras de Oasis como diciendo: “A Liam yo lo sigo desde Cemento”.

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Este Gallagher vino a la Argentina a caballo (alado) de su debut solista As You Were, uno de los mejores discos del año pasado, incluso superior a los dos últimos de Oasis. Sin embargo, un álbum más celebrado por la crítica que por la runfla premiadora que acosa al rock haciéndolo sentir más viejo que nunca.

Los "cuarentones y treintañeros" que colmaron en DirecTV Arena "bancaron" a un Liam Gallagher que se movió entre el pedido de disculpas y el agradecimiento. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

Los "cuarentones y treintañeros" que colmaron en DirecTV Arena "bancaron" a un Liam Gallagher que se movió entre el pedido de disculpas y el agradecimiento. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

Será una hora y monedas de meterle toda la onda cantando en un inglés de mierda a lo Roberto Quenedi. Una hora haciendo el esfuerzo de dejarse llevar por canciones amadas que salen de una garganta profunda, pero no tanto. Lo del miércoles por la noche, parafraseando a Cacho Castaña, fue “arena con garganta”. Además, el sonido parecía grabado en un solo canal. Todo feo, opaco, muy lejos de la estridencia cegadora de Oasis en el Luna Park hace exactos 20 años.

Rock`n`Roll Star y (What's the Story) Morning Glory? marcan el comienzo vacilante del show. No faltan ni dos temas para que Liam se empiece a fastidiar y tire la pandereta al piso o pida agua como un boxeador en el rincón. Enseguida destrozará Wall of Glass, primer corte del disco solista, y logrará lo imposible: planchar por completo al público con el hitazo For What It’s Worth, que arranca alegando: “En mi defensa, todas mis intenciones fueron buenas”. Por supuesto que debe estar dedicado a su hermano Noel, pero aquí, en el DirectTV Arena de Tortuguitas, la frase funciona como una epifanía y cuando Liam está por abandonar la pelea, justo ahí, los bilingües lo levantan en andas. Esto es una metáfora. Quiere decir que la gente sale a socorrerlo y le mete una garra a los estribillos que hasta el ortiva de Liam termina aplaudiendo al público, al mismo público que 20 años atrás ridiculizaba por su simiesco "oh oh oh oh oohhh".

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En Wonderwall los del sector Campo estuvieron bastante afinados, mientras los de la platea agitaban sus alhajas; en Some Might Say, lo mismo. La versión de Bold -mejor tema del álbum- se recordará menos que un solo de batería. El público está viendo a Liam como a un general que sólo perdió una batalla. Nada imperdonable, campeón. A la luz (mortecina) de los acontecimientos, seguís siendo una flor de voz punk al servicio del mejor pop del mundo.

Liam Gallagher en el DirecTV Arena. "Peligro de crooner"; el ex Oasis estuvo lejos de lo esperado. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

Liam Gallagher en el DirecTV Arena. "Peligro de crooner"; el ex Oasis estuvo lejos de lo esperado. (Foto: Guido Adler para Alive Coverage)

Ahora que el rock se comporta como una M.I.L.F. y está preparado para más muertes naturales que “clubs de los 27”, ni Liam Gallagher se parece al cabeza de termo pedante y lleno de guita que tanto queremos. Es más, hay peligro de crooner. En un momento determinado ocurre un hecho "inédito": Liam cantará agarrando el micrófono con una mano. ¿Será la primera vez? En cualquier caso, le queda mal. Sólo por eso quizás todos recordemos este sideshow del Lollapalooza.

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Más allá de sus desagradables agradecimientos, al Liam de anoche lo acompañó una banda discreta y casi administrativa. Respecto de la lista de temas, su maravillosa confección fue equivalente a chocar un tren bala. Hora y cuarto de recital. Hasta se hizo largo. Era eso o que el público, cansado de bancar, tirara la toalla.

¡Demandan a Miley Cyrus y piden una indemnización millonaria!

¡Demandan a Miley Cyrus y piden una indemnización millonaria!

El demandante es el artista jamaiquino Flourgon y el reclamo es por la canción "We Can't Stop". Aquí, los detalles.

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El artista jamaiquino Flourgon demandó a Miley Cyrus y Sony Music por la canción de 2013 "We Can't Stop".

La demanda presentada hoy, martes, en Nueva York afirma que el megaéxito de Cyrus tomó elementos de la canción de Flourgon "We Run Things" de 1988.

¡Demandan a Miley Cyrus y piden una indemnización millonaria!

Imagen de archivo. Miley Cyrus. / AFP PHOTO / Timothy A. CLARY

En su canción Cyrus dice: "We run things, things don't run we" mientras que la de Flourgon dice "We run things, things no run we". Ambas frases se pueden traducir como "controlamos las cosas, las cosas no nos controlan".

El verdadero nombre de Flourgon es Michael May. La demanda, en la que pide 300 millones de dólares indemnización, también incluye a RCA Records, la cual es un sello de Sony, y a Mike WiLL Made-It, quien produjo y coescribió "We Can't Stop".

La canción de Cyrus se convirtió en un éxito internacional certificado multiplatino. Alcanzó el segundo puesto en la lista Hot 100 de Billboard.

Un representante de los acusados no respondió a un correo electrónico que se les envió para conocer sus comentarios. Fuente: AP

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C. Tangana se lamenta que su chica ya no sea la misma en ‘No eres tú’

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Colabora con Jesse Baez

Acaba de lanzar una nueva fecha en Madrid tras agotar las entradas para su primer concierto en la capital, hace poco lanzó un nuevo tema y, ahora, C. Tangana acaba de estrenar otra canción.

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fotoLO NUEVO DE C. TANGANA: “EN 6 MESES, MEDIO MILLÓN (…) ESPAÑA CALLA CUANDO HABLO YO”

En este caso se trata de una colaboración con el guatemalteco Jesse Baez, artista que por cierto ya ha teloneado al cantante de Mala Mujer durante sus conciertos en Latinoamérica el pasado año.

El tema, No eres tú, es una nueva producción R&B de Alizzz, la mano derecha de Pucho. La canción es una indirecta muy directa a la que sería la novia de C. Tangana o Jesse.

Los dos se lamentan y critican que su chica haya cambiado, Dicen que ya no es la de antes y cantan frases del tipo "nunca te he escuchado reír así, no eres tú, toda esa carne fácil sin vestir no eres tú, toda esa basura de Instagram no eres tú”.

Muy en su línea, vamos. Aquí la puedes escuchar.

Gustavo Santaolalla será distinguido como profesor honorario de la UBA

Gustavo Santaolalla será distinguido como profesor honorario de la UBA

El músico y productor, de 66 años, recibirá el homenaje el lunes 19.

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Gustavo Santaolalla sigue sumando reconocimientos y homenajes. A los 66 años, el músico, productor y compositor será distinguido con el título de profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires.

El acto será el próximo lunes 19, a las 18, en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas (en Avenida Córdoba 2122).

La ceremonia de entrega de diploma será presidida por rector de la UBA, Alberto Edgardo Barbieri.

Gustavo Santaolalla será distinguido como profesor honorario de la UBA

El músico que en los 70 formó parte del Grupo Arco Iris será distinguido en el Salón de Actos de la Facultad de Económicas. (M. Eugenia Cerutti).

Santaolalla -que formó parte en los '70 del grupo Arco Iris- ganó los premios Oscar a Mejor banda sonora por su trabajo en las películas Brokeback Mountain y Babel.

En los '90 ganó prestigio como productor del rock latino al trabajar en los discos de artistas como Caifanes, Maldita Vecindad, Los Prisioneros, Jorge González, Café Tacuba, Divididos, Fobia, Molotov, Bersuit Vergarabat, Julieta Venegas, Juanes, Jorge Drexler, La Vela Puerca, Árbol, Puya, entre otros.

Gustavo Santaolalla será distinguido como profesor honorario de la UBA

Gustavo en el Museo de Bellas Artes. (Juano Tesone)

Este martes, Santaolalla subió como invitado de la banda mendocina Usted señalemelo, en el Faena. En junio del año pasado había repasado su extensa trayectoria acompañado por una banda sólida, en el Coliseo. El espectáculo se llamó Desandando el camino y estuvo basado en su flamante disco Raconto.

"En algunos círculos, el autoplagio se llama estilo. También es muy difícil lograr eso. Yo tengo capacidad para diversificarme y hacer cosas distintas", contó a Clarín hace un tiempo. "Lo que busco son cosas que me entretengan, que me dejen algo. Que me movilicen".

“Tres hermanas” en el Colón: Tres secuencias para un drama sin tiempo

"Tres hermanas" en el Colón: Tres secuencias para un drama sin tiempo

En presencia del autor, la ópera del húngaro Peter Eötvös abrió la temporada del teatro en una gran realización.

Federico Monjeau

Federico Monjeau

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Tres hermanas, la ópera de Peter Eötvös que abrió el martes la temporada del Colón, está basada en la pieza teatral homónima de Chejov, aunque en una radical reelaboración. Es como si el compositor húngaro condensase los cuatro actos de Chejov en uno, y este acto se reiterase desde diferentes perspectivas. Por eso la ópera de Eötvös no se divide en actos sino en “secuencias”, lo que no es un capricho terminológico del autor: la sucesión de actos da la idea de una progresión temporal que esta ópera desmiente. La ópera está cantada en ruso.

Aun cuando haya abandonado toda progresión cronológica, la ópera no abandona la idea de una progresión dramática. Esta última se produce, antes que nada, por un efecto de aceleración. La primera secuencia comprende doce escenas; la segunda, nueve; la tercera, cinco. La reducción de escenas es directamente proporcional a la concentración de las acciones, hasta llegar, con la escena de la despedida entre Masha y el comandante Vershinin – escena a la que la mezzo rusa Anna Lapkovskaja le imprime un poderoso erotismo- a un auténtico finale. Aunque es cierto que es un final asordinado, tanto desde el punto de vista teatral como musical; no hay una muerte sino una despedida más (en una situación de esperas vanas), y la orquesta termina reducida al sonido pelado del clarón. Es un final extraordinario, y tal vez la representación debería haberse detenido en ese punto; pero, de manera quizá un tanto didáctica, se volvió alusivamente a la situación del prólogo, con las tres hermanas balanceándose en medio de la nada.

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Ese detalle menor no empaña una realización en varios sentidos admirable, incluso en el ascetismo general. ¡Cuánto hace que no se veía una ópera sin imágenes de video en el Colón! La puesta representa la forma secuencial de Eötvos con economía y maestría; y también con la necesaria continuidad: las tres secuencias transcurren sin intervalo (lo que al parecer no es un trámite sencillo en la apertura del abono, cuando una de principales atracciones de la noche, como es sabido, es la copa en la confitería del Teatro con que los abonados celebran el reencuentro tras el receso; afortunadamente Rubén Szuchmacher consiguió imponer su criterio). La obra es breve (100 minutos), y en la concepción de Szuchmacher no hay mucho que modificar entre una secuencia y otra, ya que el ámbito es el mismo. La ópera transcurre en un interior en falsa escuadra, que es al mismo tiempo un exterior (con balcones y columnas que deberían dar a la calle).

La ambigüedad es significativa: la casa de las tres hermanas parece tan opresiva como el pueblo mismo. Además de eso están los tres árboles resecos y unos troncos que forman el elemento simbólico principal; los troncos son el sostén de la plataforma sobre la que toca una segunda orquesta de 50 músicos en el escenario, y también hay troncos suspendidos (alguien sugirió que podría tratarse de una metáfora de otra pieza de Chejov, El jardín de los cerezos, aunque en algunos espectadores estos árboles pueden evocar la gran realización de Liederkreis, de Gerardo Gandini, que el mismo equipo puso en el Colón en 2000). La sutil y expresiva iluminación de Gonzalo Córdova proporciona los cambios necesarios.

"Tres hermanas" en el Colón: Tres secuencias para un drama sin tiempo

"Tres hermanas", en el Colón. Gran final, en sordina. Masha (al centro) es consolada por sus hermanas Irina (izq.) y Olga. (Foto: Máximo Parpagnoli)

Si el punto de partida formal de Eötvös no pudo ser más auspicioso, la realización musical es sorprendente. Desde el punto de vista orquestal, Eötvos crea una duplicación o identificación entre voces e instrumentos; esta es la trama dramático-camarística de 18 músicos que se oye desde el foso, mientras que la orquesta de 50 músicos del escenario proporciona otro tipo de climas, algunos por cierto bastante inquietantes. Santiago Santero dirige con seguridad la orquesta grande, mientras que el alemán Christian Schumann es el responsable de la impecable concertación general.

Desde el punto de vista vocal, Tres hermanas atraviesa un amplio rango de registros, aunque todos giran en torno del planeta de la ópera, sin desdeñar pasajes de abierto lirismo. Se cuenta con un sólido reparto, que además de Anna Lapkovskaja (Masha), encabezan Elvira Hasanagic (Irina) y Jovita Vaskeviciute (Olga), mientras que los roles también centrales de Andrei y Natasha están respectivamente a cargo de los locales Luciano Garay y una deslumbrante Marisú Pavón.

FICHA Tres hermanas

​Autor Peter Eötvös Dirección Christian Schumann y Santiago Santero Régie Rubén Szuchmacher Sala Teatro Colón, martes 13, repite días 16, 18 y 20. Calificación Muy buena.

Mel B confirma la vuelta de las Spice Girls

Mel B confirma la vuelta de las Spice Girls

¡Con las cinco integrantes!

Lo estábamos pidiendo a gritos y ellas nos han escuchado. Ahora que los 90 están más de moda que nunca, las Spice Girls han vuelto. El grupo femenino más exitoso de todos los tiempos ha decidido reunirse en una nueva gira.

No se trata de la primera vez que lo intentan en los últimos años. En 2016, casi lo consiguen, pero Mel C decidió no participar.

Motivos no les faltan, y es que las chicas podrían llegar a ganar 50 millones de libras (unos 57 millones de euros) volviendo a unirse, según informa The Sun. Vamos, una cantidad que no suena nada mal. Eso sí, no sabemos si el reparto del dinero será equitativo entre sus integrantes.

Tampoco tenemos muy claro si estarán las cinco integrantes. El medio TMZ, le preguntó a Simon Fuller, el manager del grupo, si estaría también Victoria Beckham en el reencuentro, ¿y qué contestó él? “Pueden ser cuatro, no cinco”. Vamos, que quizá haya una baja importante.

Por otro lado, Mel B dijo a US Weekly que el reencuentro está confirmado y que las cinco integrantes participarán en él: “Somos amigas. Quedamos para tomar té y ponernos al día. Ahora todas somos madres y para nosotras poder decir que seguimos vendiendo entradas para conciertos es una gran sensación”.

Cuando el entrevistador le informó sobre si Victoria estaría en la reunión, Mel contestó: “Bueno, ya está confirmado, todas hemos firmado con Simon Fuller. Las cinco.”

Nosotros nos quedamos con las declaraciones de la buena de Mel B. Puestos a imaginar en el concierto, preferimos que estén las cinco.

Nos encanta la Taylor Swift a lo Maddie Ziegler

Nos encanta la Taylor Swift a lo Maddie Ziegler

La cantante le coge el gusto a las coreografías

Los videoclips en plan destroyer de Taylor Swift en los que se venga de todo el mundo y acaba con su yo pasado están muy bien y nos gustan pero en Delicate hemos descubierto una nueva faceta de la solista.

Ya coqueteó con la idea de distintas coreografías en Shake it off aunque siempre había asegurado que lo de bailar no iba demasiado con ella.

Pero en su más reciente videoclip, extraído de su disco, Reputation, Taylor Swift ha demostrado que cuando se quiere se puede y que todo es cuestión de ensayar.

Y por lo que hemos visto en sus perfiles oficiales en las redes sociales, el vídeo de Delicate tiene más de uno y me atrevería a decir que hasta más de dos ensayos.

Delicate Music Video Dance Rehearsal Part 1 ✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨

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Delicate Music Video Dance Rehearsal Part 2 ✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨

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Sea como fuere y haya costado el tiempo que le haya costado, la Taylor Swift de Delicate me ha recordado tanto a la Maddie Ziegler de Sia en vídeos como Elastic heart, Chandelier y, sobre todo, Rainbow que esperamos verla en futuros clips.

Son sólo 120 segundos de baile y una rutina no tan complicada como la que ejecuta la joven bailarina como alter ego de Sia en sus vídeos pero eso no impide que nos haya encantado la forma de expresarse con el cuerpo y el baile.

¿Qué españoles ganaron Eurovisión?

¿Qué españoles ganaron Eurovisión?

Hasta ahora, solo mujeres

Fue en 1961 cuando España entró a formar parte de Eurovisión que ya llevaba 6 años de andadura. Nuestra primera representante fue Conchita Bautista con Estando contigo. Elegimos a una mujer para debutar en el Festival.

Y aunque podemos decir que ha habido bastante paridad en cuanto a la participación española, las victorias llevan sólo nombre de mujer, el de dos de ellas.

Hasta ahora, la mayoría de las propuestas que hemos enviado han sido solistas. 22 chicas frente a 21 chicos, lo que deja la participación muy repartida en cuanto a género.

Hemos participado en 56 ediciones con representantes tan populares como Raphael, Julio Iglesias, Mocedades, Azúcar Moreno, Sergio Dalma, David Civera, Soraya, Pastora Soler o El sueño de Morfeo entre muchos otros.

Este año irán a Lisboa Alfred García y Amaia Romero con Tu canción y veremos si con esta oda a su historia de amor en la Academia de Operación Triunfo logran volver con una victoria.

En nuestro palmarés encontramos hasta 28 artistas en el top 10. En 1984 quedamos terceros con Lady Lady de Bravo. En más ocasiones nos hemos quedado a un paso de llegar a lo más alto.

En un mundo nuevo de Karina (1971), Eres tú de Mocedades (1973), Su canción de Betty Missiego (1979)y Vuelve conmigo de Anabel Conde (1995) se quedaron en la segunda posición.

Volvemos a encontrar una supremacía femenina que en el caso de los ganadores es absoluta.

Primera victoria en Eurovisión

De esas 56 ocasiones en las que hemos participado en Eurovisión, tan solo en dos de ellas hemos resultado ganadores.

La primera vez que pudimos saborear el triunfo fue en 1968. La, la, la de Massiel hacía historia y, 50 años después, podríamos escribir un libro sobre aquella victoria.

El elegido para ser el representante de España aquel 1968 fue Joan Manuel Serrat que llegó a grabar la canción hasta en 25 idiomas. La había compuesto el Dúo Dinámico.

Pero un buen día se plantó y dijo que no iría si no le dejaban cantar en español.

Hubo que buscar una solución rápida y se pensó en Massiel que andaba por México. Tuvo que volver corriendo y preparar su actuación en tres semanas.

La gala tuvo lugar en el Royal Albert Hall de Londres que, por aquel entonces no eran un terreno muy amable debido al Gibraltar español que había cantado José Luis con su guitarra el año anterior.

De hecho, todo el mundo daba por sentado que iba a ganar Cliff Richard con Congratulations. Así que, cuando Massiel resultó ganadora, fue una auténtica sorpresa.

La jovencita de 21 años que lucía una minifalda con florecillas de Courreges (que se vio en blanco y negro) vivió como su victoria se convertía en un asunto casi de Estado.

Cuestión de Estado

Franco le envió un telegrama de felicitación que se leyó en los informativos aunque ella se negó a acudir al Pardo a recoger de sus manos el lazo de Isabel la Católica.

Y es que se habló mucho del dictador y su papel en esta victoria. Se le acusó de comprar votos. Montse Fernández Villa, directora del documental 1968. Yo viví el mayo español, aseguró a Fórmula TV que “hubo tongo”.

El Duo Dinámico con Massiel ganadora y Cliff Richard (derecha) finalista. / GettyImages

“Con estos votos comprados Massiel ganó Eurovisión. El régimen estaba absolutamente necesitado de una buena imagen exterior. Si repasas el NODO, te darás cuenta de todas las fiestas que se organizaron de cómo convirtieron a Massiel en una heroína nacional… fue excesivo para un Festival de la canción. Todo ello servía para ensalzar al régimen”, afirmó.

La repercusión histórica de aquella victoria festivalera fue tal que la serie Cuéntame decidió abrir su historia con la familia Alcántara disfrutando de aquella noche.

Segunda victoria

Como España ganó en 1968, al año siguiente le tocaba ser anfitriona del Festival. Se escogió el Teatro Real de Madrid para la gala que, por un lado, era un lugar maravilloso pero, por otro, daba cabida sólo a 500 espectadores.

Se celebró el 29 de marzo, unos días después de que Franco levantara el estado de excepción que vivía España desde dos meses antes por las revueltas estudiantiles y políticas que pedían el derrocamiento del Régimen.

El dictador se encargó de dar la imagen de una España perfecta y se agasajó a los invitados al máximo. Detalles como el cartel, que pintó Salvador Dalí, ponían de relieve la importancia de aquel evento.

Cartel de Salvador Dalí para Eurovisión 1969. /

Salomé salió la tercera a escena para interpretar Vivo cantando con un traje de Pertegaz que pesaba 14 kilos pero que resultaba muy visual.

Resultó ganadora pero con premio compartido con Lulu (esposa de Maurice Gibb de los Bee Gees) por Reino Unido, Lenny Kuhr de Países Bajos y Frida Boccara de Francia.